Educación

El profesor que enseña a elegir cuanta matemática se quiere en la vida

Rafael Rivero/Periodista

Marcos Primera se asemeja mucho a esos docentes de la India que cultivan un amor casi chamánico por la enseñanza y que uno se topa a cada tanto en las páginas de El Bello Árbol, el esforzado tratado de James Tooley acerca de como las personas más pobres del mundo se están educando a sí mismas.  A contrapelo de la mayoría de sus colegas, que tienden a convertir la educación en una rutina y a burocratizar sus procesos, este profesor del estado Lara se toma su trabajo muy a pecho. Tanto así que su vida es una constante búsqueda creativa de métodos que incentiven el aprendizaje de las matemáticas y las conviertan en un “coco” menos temible.

De esa porfía cotidiana nació La Matemática de Primera, su exitoso canal en Youtube que acumula más de 23 mil suscriptores y hasta casi siete mil visualizaciones en algunos videos.

“Estudios serios sobre psicología del aprendizaje señalan que existen múltiples tipos de inteligencias. Al enseñar las matemáticas hay que tomar en cuenta que no todo el mundo tiene aptitudes para esta materia, y sí para otras, y eso hay que respetarlo” explica el profesor Primera, plantado en el terreno de la defensa del individuo y la libertad educativa que propugna una enseñanza adaptada a cada clase de talento.

“Por eso el programa de primaria a bachillerato debe ser lo más esencial posible”, enfatiza. “Dar una base sólida y sin vacíos, de modo que el estudiante pueda profundizar en las matemáticas más adelante, si esas son sus necesidades académicas específicas o su elección personal.  Con esa filosofía está creado mi canal de Youtube”, acota Primera, quien además de miles de suscriptores, posee un sólido marco teórico en materia de filosofía de la educación: cita con soltura tanto a Jean Piaget como a otros psicólogos norteamericanos y rusos, especialistas, entre otros temas, en el papel del juego en los procesos de aprendizaje.  “Las reglas de socialización, por ejemplo, el niño las aprende jugando. En su vida lo esencial es lo lúdico y eso hay que aprovecharlo en la enseñanza”, subraya.

Profe dándole la vuelta al cuadro

El profesor Primera ya era de algún modo famoso por haber creado el llamado Béisbol Matemático, recurso de enseñanza que ha aplicado a lo largo de su carrera docente en varios liceos larenses, entre ellos el San Vicente de Paul y el colegio Las Colinas. Consiste en preguntas y respuestas matemáticas y gana el equipo que conecte más hits y jonrones en aciertos. “Yo les decía a mis alumnos del colegio Las Colinas: ´Muchachos, mañana jugamos contra el San Vicente´. Y se fajaban a estudiar. Eran treinta contra treinta, seleccionaban a su mánager, sus cuartos bates y sus estrategias. Era como un festival de matemáticas y la verdad muy divertido”, relata regocijado.

Marcos Primera lleva la vocación docente en la sangre: es hijo de un maestro de primaria a quien, en la ciudad de Coro, de su Falcón natal, ya desde los dieciocho años le hacía suplencias.  Conocerlo es saber, de entrada, que para él dar clases no es únicamente un oficio, sino un instinto, un hábito, una necesidad como la de respirar.

Esto explica por qué, en diciembre del año pasado, ya muy entrada la pandemia y luego de demasiado tiempo confinado fuera del aula de clases, decidió llevar a cabo, por fin, una petición reiterada de sus alumnos del colegio Los Símbolos, ubicado en Cabudare, donde el profesor vive y trabaja. “Profe, usted explica muy bien, abra un canal en Youtube”, le animaban con gran insistencia.  Sin mucho éxito, la verdad, al principio, pues en los primeros meses el canal solo alcanzó 420 suscriptores entre sus mismos alumnos, exalumnos y uno que otro conocido. Resultaba obvio, sin embargo, que un adalid de la motivación no iba a rendirse fácilmente. “Si tienes un proyecto que te gusta, quien sino tú va a impulsarlo como es debido”, postula.

Así que, con su mascarilla bien puesta, salió a caminar y a publicitar su creación. Elaboró pequeñas tarjetas de presentación en las que daba las señas del canal y de sí mismo a todo aquel que veía en la calle, especialmente a madres y padres.  Hasta que un día, en mayo pasado, a varios meses de iniciado el proyecto, caminando por las calles de Cabudare, le entregó una de aquellas tarjetas a una joven y esta le pidió permiso para hacerle un foto y promocionarla en su cuenta de twitter: @WATH23.

Al instante se produjo el maravilloso e impredecible estallido de las redes y el canal se disparó a niveles que ya quisiera para sí la vasta multitud de aspirantes a influencer. “¡Dios mío, qué es esto!”, decía el profesor al ver que el conteo de likes y suscripciones subía sin parar.

Luego vinieron las entrevistas en medios de comunicación y así la anécdota de cómo arrancó el canal La Matemática de Primera también se hizo viral. Se ha destacado el hecho de que el profesor grabe los videos en el garage de su casa, al estilo de las empresas que llegan luego al mítico Silicon Valley, usando materiales de la vida doméstica y poniendo su modesto celular encima de una mesa, recostado contra un balde plástico.

El trabajo, aún en esas condiciones, o quizá gracias a ellas, ha cautivado a multitudes. Esto muestra que a la hora de enseñar valen más las ganas y la vocación que cualquier aparataje o gran infraestructura de esas que demandan cuantiosos presupuestos invariablemente engullidos por las fauces burocráticas.  No cabe duda de que alguien como James Tooley, que vio estos fenómenos espontáneos de la educación abriéndose paso por sí misma en el mundo desposeído, estaría muy interesado en una experiencia como esta.

Detrás de La Matemática de Primera hay un proyecto pedagógico muy ambicioso y hasta diríase que profundamente filantrópico; pues el profesor se propone hacer videos de enseñanza de las matemáticas desde tercer grado de primaria hasta el quinto año de bachillerato, desarrollados con un lenguaje académico cuidadoso “pero de la manera más sencilla posible, evitando cualquier vacío entre un tema y otro, con el objetivo de que el conocimiento siempre esté allí y pueda ser consultado cuando sea necesario.  Incluso, con estos videos, él considera posible que un estudiante aplicado aprenda por sí mismo todo el contenido de primaria y bachillerato sin necesidad de un profesor presencial. 

“Es un trabajo muy laborioso. Los alumnos me han dicho que voy muy lento. Pero es que la idea es no dejar ningún vacío. Además, la pésima conexión a internet es también un problema. He tardado hasta casi una semana tratando de subir algunos contenidos. A pesar de eso estoy a punto de completar los videos de primaria, desde tercero hasta sexto grado. Después me voy a tomar un descanso para arrancar con bachillerato”.

Más allá del carisma

Marcos Primera está próximo a cumplir 65 años. Es divorciado. Tiene dos hijas. Una de ellas es médico y la otra continúa, por tercera generación consecutiva, la tradición familiar docente, pues está a punto de graduarse en Educación, mención Castellano y Literatura.  El profesor es natural de Cabure, pequeña población de Falcón, donde acaba de pasar unos días de vacaciones luego de un breve malestar, pero tiene más de cuarenta años viviendo en Lara, primero en Barquisimeto y actualmente en la urbanización Altamira, ubicada en la avenida intercomunal que comunica con Cabudare.

El profesor posee una personalidad amigable, dada a las risas, que lleva la impronta de eso que llaman “el don de gentes”. De ahí quizá  su popularidad entre los estudiantes. Pero a pesar de que de entrada parezca una persona llana, sin ninguna pose -otra semejanza con los maestros de las escuelas low cost de la India y África, retratados en El Bello Árbol- en el fondo se esconde alguien de sutiles complejidades: Marcos Primera se graduó Cum Laude en Matemáticas en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, en Barquisimeto. Es, además un erudito, en materia de psicología del aprendizaje, como dijimos antes, especializado en autores como Piaget, Jerome Bruner y Lev Vigotsky.

“Creo que para optimizar el proceso enseñanza-aprendizaje, el docente es un factor fundamental y su preparación debe ser continua. La metodología debe estar fundamentada en los principios establecidos por la psicología del aprendizaje, válidos para cualquier área curricular”, sostiene.  “Y en la enseñanza específica de las matemáticas, estimo necesario que el docente tenga una formación completa, integral, en todos los niveles de la materia -primaria, secundaria y universitaria- además de un conocimiento profundo del proceso psicológico que vive el niño y el adolescente en cada etapa. Lo más clave es que el docente tenga una filosofía cuyo centro sea el estudiante y su desarrollo armónico. En resumen: el objetivo de la educación es que el estudiante sea feliz”.

El profesor Primera se afirma consciente de que su materia, la matemática, es una de las que más generan aprensiones, el temido “coco” de la vida estudiantil.  Frente a ello recomienda presentar los contenidos estableciendo relaciones con las vivencias cotidianas de los estudiantes. “Que el muchacho capte la importancia de aprender eso para su vida concreta del aquí y el ahora. Deben evitarse ejercicios excesivamente difíciles, porque estos generan rechazo y desmotivan, espantan”. Nada de esto serviría -advierte- si no está presente el elemento primordial: el afectivo, tema que es casi un ritornello, la piedra angular de su filosofía y práctica profesional. “Es necesario que el docente ame a las matemáticas y a su profesión de educador, además de tener un profundo deseo de ayudar a sus estudiantes en su progreso. Ese amor es el que permite tener una buena comunicación con ellos para saber cuáles son sus expectativas respecto a las matemáticas, sus creencias y actitudes negativas hacia ellas, para orientarlos en un sentido contrario, positivo.  Claro que siempre habrá unos que tienen más condiciones innatas para los números y otros que no las tienen mucho; pero eso no debe ser obstáculo para que todos alcancen un nivel básico de solvencia, una matemática que les sirva en sus vidas y en las carreras que elijan”, expone.

No se exagera, entonces, al hablar del Método Primera. Uno que hace de las matemáticas una experiencia menos amarga, incluso casi grata hasta para los menos inclinados a ellas. Esto a su vez define al profesor Primera como alguien que rompe paradigmas y que se sale del cajón habitual del pensar y del hacer la educación, esto a pesar de su apego a una larga tradición de investigaciones sobre psicología de la enseñanza. En su praxis educativa hay, sin dudas, una buena cantidad de disrupción, sobre todo en lo referente a que el objeto último de la educación es encaminar al estudiante en la búsqueda de la felicidad y en el amor que el docente debe prodigar a su oficio y a sus estudiantes.

Y esto es algo que también remite a las páginas de El Bello Árbol, especialmente a aquella donde James Tooley, en la pesquisa incansable de insumos para su libro, se interesa en lo que piensa una maestra de Ghana, en el África subsahariana, y le pregunta sobre la innegable precariedad de las instalaciones de bajo costo, comentándole las críticas de los funcionarios de la educación estatal.  Ella responde: “La educación no va de edificios. Lo que importa es lo que hay en el corazón del profesor. En nuestros corazones amamos a los niños y hacemos lo mejor por ellos”.

@rafarivero007

Comparte este articulo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *